Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2005.

Resumen

01/03/2005

[El silencio]

margarita.JPGÉrase una vez una canción sin música. Viajó por todo el mundo esperando que alguien la oyera, pero todos le daban la misma respuesta:

-¿Qué quieres que oiga? No tienes nada.

Pero no desistió. Fue a grandes ciudades, a hermosas pueblos, a altas montañas y a vastos valles. Le preguntaba a las flores si escuchaban algo. A los perros, a los ciervos, a los hombres, a las mujeres, al sol, a las nubes. Nadie escuchaba nada.

Para todos era una canción sin música.

Un día, a punto de tirar la toalla, llegó a un pueblo de mar. Se acercó hasta la playa y habló durante un largo rato con el mar.

-Nadie me escucha. Todo el mundo dice que no tengo música. –Le dijo la canción al mar.
-Pero no te preocupes, amiga. De mí dicen lo mismo. Todo el mundo cree que sólo soy agua, y nadie escucha mi melodía. Pero hay un niño que no opina igual que el resto. Tal vez deberías ir a él.

El mar le indicó dónde vivía ese niño. ¡Y hacia allí se dirigió rápidamente! Cuando llegó al lugar, pudo comprobar que era un sitio horrible. La suciedad salí por todas las esquinas. La oscuridad reinaba en toda la calle. Le gente caminaba con un gesto de tristeza en la cara. Era un barrio pobre. Después de observar durante un tiempo, vio al niño que le había descrito el mar.

-¡Hola! ¿Eres Diego?
-Sí, soy yo.
-Me ha dicho el mar que hablara contigo. Tengo un problema, y es que soy una canción sin música.
-¿Sin música?
-Bueno, al menos para el resto del mundo. El mar me dijo que a él le ocurría lo mismo, pero llegaste tú y le demostraste que él tenía una melodía preciosa. ¿Me podrías ayudar?
-Tú no eres una canción sin música. Tu música es el silencio. El silencio es uno de los regalos más bellos que tenemos pero que muy pocas personas saben apreciar. Por eso todo el mundo te ha dicho que no tienes música.
-Pero el silencio no es música… ¡No hace ruido!
-¿Acaso el ruido es música? Toda melodía que nos haga sentir bien, es música. Tu melodía es una melodía silenciosa. Es una melodía que muchos desean tener pero no lo consiguen.
-Vaya… Entonces, ¿soy importante?
-Claro que sí. Cuando más agobiados estamos, más estresados o más cansados, ¿qué es lo primero que pedimos?
-Silencio…
-¿Y tú qué eres?
-El silencio…

Fue el silencio corriendo a darle las gracias al mar por su recomendación. Nunca imaginó que un niño pequeño fuese quien le explicase lo que era realmente.

Desde aquél día, todo el mundo comenzó a valorar más al silencio. Él era el que hacía que los bebés se durmieran, él era el que se colaba en las discusiones para apaciguar el ambiente, él era el que se sentaba al lado de las personas para tocar su sinfonía y calmar así su alma.

¡Hasta le dedicaron frases! Habla sólo cuando tus palabras sean más bellas que el silencio.

Aún hay gente que piensa que el silencio no es música. Pero ya no le importaba. Había un niño que creía en él y que le había demostrado que era algo fundamental en el mundo. Que era una melodía silenciada.
01/03/2005 09:05 #. Tema: Historias Hay 14 comentarios.

02/03/2005

[Contando estrellas]

padre_hija.JPGA María le encantaba mirar las estrellas cada noche desde su balcón. Pero había algo que le gustaba más que eso: Mirar las estrellas desde su balcón con su padre. Esto no lo hacían a menudo porque su padre estaba bastante ocupado. Pero cuando podían hacerlo, era algo mágico para María. Comenzaban contándolas. Pero siempre desistían en su intento pues perdían la cuenta. ¡Había tantas que era casi imposible acordarse de la última que numeraron! Luego escogían dos o tres y les ponían nombres.

-A esa de ahí la vamos a llamar lucero. –Le decía su padre.- ¿Y a esa que brilla mucho y está a la derecha cómo quieres llamarla?
-Hmmm… Jo no vale. Lucero ya existe. Pero bueno, da igual. Pues a esa le llamaré diamantisa –le contestó María.
-¿Diamantisa? Anda que se te ocurren a ti nombres bonitos eh. Me toca. ¿Ves esa estrella que brilla tanto y está encima de las demás? Es la más bonita de esta noche, y sin duda la que con más fuerza brilla. A esa voy a llamarle María, porque es casi tan preciosa y brillante como tú. Pero aunque sea muy hermosa esa estrella, jamás habrá una que sea tan especial como tú.

Entonces María sonreía. Con simples palabras o con gestos que su padre dejaba escapar, María se sentía la niña más querida del mundo. A menudo su padre le decía que era su gran tesoro y que no dejaría que nadie se lo arrebatara. Y le ponía el ejemplo de los piratas y su botín, que cuando lo tenían entre sus manos no lo dejaban escapar.

Su padre trabajaba hasta tarde. Aunque María se tenía que ir a la cama pronto porque tenía que madrugar para ir al colegio, no se dormía hasta que no oía el coche de su padre llegar. Hacía un ruido espantoso y se enteraba todo el barrio. Ese ruido espantoso era la canción de cuna que María necesitaba oír cada noche para dormirse y quedarse tranquila.

El padre de María, antes de irse a dormir se pasaba por la habitación de su pequeña.

Esta noche, cuando venía hacia aquí he visto una estrella fugaz, pero tampoco ha conseguido maravillarme tanto como lo hacen tus ojos. Te quiero, mi alegre estrella

María se hacía la dormida mientras su padre le susurraba esas últimas palabras del día. Pero grababa todo en su mente y en su corazón.

Era viernes, y como cada viernes María esperaba a que su padre llegara más temprano de lo habitual para contar con ella las estrellas. Comprobó que se retrasaba. No le dio demasiada importancia porque sabía que no se le había olvidado y que vendría. Comenzó a contarlas ella. “Una, dos, tres, cuatro…”. Pasó un largo rato y su padre seguía sin llegar. Comenzó a impacientarse. Sonó el teléfono de fondo, pero no escuchó lo que se hablaba. Minutos después se le acercó su madre bastante nerviosa.

-Mi vida, esta noche se va a quedar aquí tita Julia contigo, ¿vale? Yo tengo que salir y hoy no voy a poder dormir aquí. Lo que necesites se lo pides a tu tita. –Le dijo su madre.
-¿Y papá? Le estoy esperando para contar las estrellas.

La madre de María le sonrió sin decir ni una palabra, pero no pudo evitar que una lágrima rodara por su mejilla.

Al principio María no entendía qué estaba pasando. Le preguntaba a su tita Julia y no le respondía. Su madre no estaba para resolverle sus dudas y su padre seguía sin aparecer. “Pero si hoy es viernes y teníamos que ver las estrellas juntos… ¿Cómo se le ha podido olvidar?” Se preguntaba María.

Esa noche, al irse a la cama, volvió a quedarse despierta hasta que oyese a su padre llegar. Pero esa noche, el coche no hizo ningún ruido. Y al final, el sueño pudo con María.

A la mañana siguiente, la madre de María le habló:

-María, no pienses que papá se olvidó de vuestra cita.
-Sí que lo hizo porque no vino a ver las estrellas conmigo.
-Cariño… Ayer papá vio una estrella fugaz tan grande, tan grande, tan grande que se pudo subir en ella e ir al cielo. Se ha quedado allí para poder verte cada noche y cuidarte mejor así. Si está colgado de una estrella, o sentado en la luna, os veréis cada noche, cuando tú vayas a mirarlas. Y durante el día no se tendrá que preocupar de sus obligaciones. Podrá verte desde el cielo y ayudarte en todo.
-Pero, ¿no va a volver?
-Su cuerpo está con las estrellas para cuidarte, pero él está aquí, y no se marchará jamás.

La madre de María le puso la mano en su corazón para mostrarle donde estaría siempre su padre.

María seguía esperando cada noche las palabras susurradas que su padre le dedicaba. Pero nunca las volvió a oír. Se tuvo que conformar con repetir en su cabeza y en su corazón lo que grabó cada noche mientras se hacía la dormida.

María sólo había visto en su vida un par de estrellas fugaces. A partir de la noche en la que su padre subió hasta el cielo para estar con las estrellas y cuidarle, María veía estrellas fugaces cada noche.

Ella sabía que esas estrellas fugaces eran un guiño de su padre, para hacerle ver que siempre estaría con ella.
02/03/2005 09:03 #. Tema: Esos pequeños angelitos... Hay 18 comentarios.

03/03/2005

Empezamos a jugar

boca.JPGPARTICIPANTES

Bruixeta
Corazón
Galatea
Ineiah
Synnove
Cytheriä
Comella
Sir_Lancelott
Agua
DuNa
Viento Nocturno
Flor de Lys
Dynaheir
Reatratado
Tharsis
Agustín

________________________________________

ORDEN DE ESCRITURA

1- Galatea
2- Ineiah
3- Synnove
4- Bruixeta
5- Dynaheir
6- Corazón
7- Cytheriä
8- Reatratado
9- DuNa
10- Comella
11- Viento Nocturno
12- Tharsis
13- Agua
14- Sory
15- Agustín
16- Sir_Lancelott

_________________________________________

FECHA DE COMIENZO:

Lunes 7 de marzo de 2005

FECHA DE FINALIZACIÓN:

Martes 22 de marzo de 2005
____________________________________________

CALENDARIO DE ESCRITURA:

Lunes 7: Galatea
Martes 8: Ineiah
Miércoles 9: Synnove
Jueves 10: Bruixeta
Viernes 11: Dynaheir
Sábado 12: Corazón
Domingo 13: Cytheriä
Lunes 14: Reatratado
Martes 15: DuNa
Miércoles 16: Comella
Jueves 17: Viento Nocturno
Viernes 18: Tharsis
Sábado 19: Agua
Domingo 20: Sory
Lunes 21: Agustín
Martes 22: Sir_Lancelott

** NOTA 1: Habrá que escribir el párrafo y enviarlo en el mismo día que se te haya asignado. Por ejemplo, si tienes que escribir el lunes (como Galatea o DuNa), lo escribirás ese lunes y lo mandarás ese mismo día.

** NOTA 2: Al final vamos a tener algo de más tiempo para escribir la historia, porque sé que todos tenemos cosas que hacer y a lo mejor no nos da tiempo a escribir dos personas en el mismo día. Pero si conseguís hacerlo, ¡genial!

_______________________________________________

PARA CUALQUIER DUDA O SUGERENCIA:

Dynaheir__@hotmail.com

Seguro que va a salir algo genial ;) Gracias a todos por participar.
03/03/2005 11:41 #. Tema: Varios Hay 25 comentarios.

05/03/2005

[Pero estaba feliz]

Ana estaba entusiasmada de hacer su primer viaje. Sólo tenía seis años. Era la primera vez que salía de su pueblo. Se preguntaba qué le esperaba en aquél nuevo destino. No sabía nada de lo que iba a ver. Pero estaba feliz.

Yo estoy segura de que se lo pasará genial ;)

Voy a estar hasta el martes ausente porque estoy en Madrid. Espero que tengáis un buen fin de semana.

Besitos a todos. Nos leemos a la vuelta!
05/03/2005 14:22 #. Tema: Historias Hay 18 comentarios.

08/03/2005

Sonríe, sonríe, sonríe.

¿Quién te ha dicho que no eres especial?

Lo eres. Y también eres única.

Abre los ojos y mira al frente.

Grita, vuela, sonríe.

Haz lo que sea para volver a ser feliz.

Que la vida son dos días.

Y el primero ya lo estás desperdiciando.

¿Él no ha querido que estuvieses en ese juego de dos?

¿Prefirió jugar con otra?

No importa, mi niña.

Llegará el día en el que no pares de jugar.

Con alguien que realmente te merezca.

Deja de derramar lágrimas.

Deja de reprocharte cosas sin sentido.

Sonríe, sonríe, sonríe.

Extiende tus alas y emprende el vuelo.

Ve hacia ese lugar que tanto deseas.

Y si algún día crees que tus alas se van a cansar de volar,

dame la mano, y yo seguiré agitando las mías

para que nunca caigas.

Pero, ahora...

Sonríe, sonríe, sonríe.

Dedicado a Marga y Bruixeta.
08/03/2005 13:34 #. Tema: Historias Hay 14 comentarios.

09/03/2005

[Los bolsillos de Julia]

Julia.jpgA Julia le encantaba guardar cosas en sus bolsillos. Si metías la mano en uno de ellos nunca sabías lo que te podías encontrar. Tal vez sellos, tal vez algo de comida. O puede que algún papel que se hubiese encontrado en la calle. ¡Quizá hasta alguna rana u otro bicho!

Cuando caminaba por la calle, siempre introducía una de sus manos en el bolsillo de su abrigo o de su pantalón. Imaginaba que era un cofre del tesoro y jugaba a revolver suavemente todas las cosas que tenía simulando que era un tesoro difícil de encontrar. Otras veces, simplemente cogía lo primero que tocaba y trataba de averiguar qué era.

Al final del día, hacía limpieza de bolsillos. Tiraba lo que creía que no le iba a servir nunca y guardaba lo que le gustaba o pensara que le fuera a ser útil más adelante. Lo que se quedaba lo guardaba en una caja de zapatos que ella misma había decorado y personalizado.

A ella le hubiese gustado tener en vez de una caja de cartón casi rota, una bonita caja de metal o de cuero. Pero por causas del destino, su familia no nadaba en la abundancia, así que se tenía que conformar con lo poco que había.

La caja era preciosa, a decir verdad. Estaba repleta de recortables. Había animales, flores, nubes, personas, etc. Todo esto formaba un conjunto de colores que alegraban la vista e invitaban a abrir la caja para ver lo que había en su interior.

No fueron pocas las personas que le pidieron a Julia que abriese esa caja para ver lo que en ella guardaba. Nunca se negó. Sonreía y la abría. Aún no sé por qué, pero todos los que nos sentamos al lado de aquella niña, nos transportábamos a otro mundo.

Si lo que cogíamos de esa caja de cartón era un barco de papel, de repente y sin saber cómo, estábamos en un barco pirata, andando sobre la tabla y a nuestros pies numerosos cocodrilos muriéndose de hambre. Pero una niña valiente venía volando y nos rescataba de ese peligro.

Otras veces, podías encontrar una pluma de algún ave. Cerrabas los ojos, y cuando los abrías estabas en una habitación, muchos años atrás (incluso siglos) al lado de un gran escritor. Yo recuerdo que estuve en una ocasión con Shakespeare y en otra con Cervantes. También tuve el tremendo honor de ver cómo Neruda escribía esos versos tan bellos. ¡Y fue todo muy gracioso! Pude ver cómo se daban golpes contra las paredes ante la ausencia de la musa, o como se tiraban horas y horas escribiendo sobre papeles sentimientos puros porque esa noche la inspiración había decidido pasar por la casa de ese poeta.

Mientras estás con Julia, se te olvida el mundo que te rodea. No importa si no tienes la comida hecha, o si tu madre te va a regañar por haber llegado tarde o por no haber hecho los deberes. Todo da igual cuando estás con ella.

Ya he dicho que su familia no nadaba en la abundancia. Pero sin embargo, se sentían las personas más ricas del mundo por tener a un tesoro como era Ángela. ¿Qué más daba no tener mansiones o coches caros? Esa niña conseguía mostrarles otro mundo. Un mundo de fantasía, donde la música que reina son las risas. Sabían apreciar muy bien lo que tenían. Pero no es de extrañar conociendo a Julia.

La última vez que la vi, fue en el parque que está al lado de mi casa. Iba con su caja de cartón, como siempre.

-Hola Julia. ¿Has comenzado tu búsqueda de objetos para llenar tus bolsillos?
-Sí. Y tengo un montón. Creo que ya mismo me tendré que ir porque los tengo todos llenos y pesan mucho.
-Vaya, pues entonces deberás vaciarlos para no hacerte daño por el peso.
-Sí, pero aún no me voy. Voy a ir al jardín, ¿te vienes?

Y así hice. Nos tumbamos en el jardín. Hacía un sol espléndido. Es increíble la imaginación que tienen los niños. Había pocas nubes, y nos pusimos a mirarlas. Enseguida, Julia logró ver sus formas e imaginarse que eran cosas raras. Llegó a ver a un gato persiguiendo a un perro (sí, habéis leído bien). También vio a dos niños jugar a la comba.
Llegaba la hora de marcharme, pero no quise irme sin ver una vez más aquella maravillosa caja de cartón.

-Julia, ¿me dejas ver tu caja una vez más?

Sonrió y me la dio. Cuando la abrí, vi muchas cosas, como siempre. Pero esta vez hubo algo que me llamó mucho la atención. Había unos pétalos de rosas. Los cogí y los olí. Aún tenían aroma y como adoro ese olor, no pude evitar cerrar los ojos y sonreír. Cuando los abría, estaba en una película. No sé muy bien cuál era, pues no soy muy dado a ver películas antiguas y esta era en blanco y negro. Tal vez, Casablanca.

Lo que sí sé, es que pude vivir una historia de amor verdadero en cuestión de minutos. No se me olvidarán jamás todos esos viajes que he hecho agarrado de la mano de Julia.

Hace tiempo que no la veo. Y quiero verla ya. Tengo que darle algunos libros que sé que le gustarán y cosas que iba a tirar y puede que le sirvan para su caja de cartón.

También tenía pensado regalarle una caja nueva, como la que ella quiere. Pero, ¿y si al cambiar de caja, dejamos de volar a esos mundos? No sé, tendré que hablarlo con ella, ¿verdad?

De momento, voy a ir a buscarla, que necesito un viaje a su mundo de mil maravillas y fantasía. Que estoy bastante cansado del mundo de los adultos.
09/03/2005 09:02 #. Tema: Esos pequeños angelitos... Hay 10 comentarios.

10/03/2005

[¿Error o destino?]

destino.JPGPor error escribió mal la fecha ese día en su diario. ¿Por error? Nunca le había pasado. Aunque claro, no es de extrañar que le sucediera eso. Llevaba unos días muy liada y con muchos pájaros en la cabeza.

Demasiados clientes en la oficina, problemas con la familia, preocupaciones variadas… Y la mayoría de esas preocupaciones se las podría quitar de encima. Pero ella era así. Quería ayudar a todo el mundo. Y no le bastaba con sus problemas. Se echaba a sus espaldas los problemas de los demás también.

Estaba demasiado metida en sí misma. Su vida era una pura monotonía. Una rueda que no paraba de girar en el mismo sentido. Las mismas personas, los mismos paisajes, los mismos sonidos de siempre. Nunca había experimentado otras cosas. Siempre era lo mismo.

Los de su alrededor pensaban que ella era feliz así, metida en su trabajo y en sus pensamientos. Pero si hubieran leído tan sólo una página de su diario hubieran comprobado que estaban equivocados.

Ella deseaba terminar con todo eso. Deseaba tener alas y volar lejos de aquél lugar que le estaba oprimiendo el pecho hasta llegar a asfixiarla. Quería tener el coraje suficiente como para decirle al resto que ya tenía bastante con sus cosas. Pero no era capaz. Se limitaba a seguir mirando al frente.

Ella no pasaba por la vida. La vida pasaba por ella. El tiempo se le escapaba de las manos. Veía demasiados atardeceres sin apreciar todos esos amaneceres. Estaba desperdiciando el maravilloso don de vivir. No lo estaba disfrutando, y ella se daba cuenta.

Y ese día, puso mal la fecha. Por error o por el destino, pero la puso mal. ¿Cómo una cosa tan insignificante como es poner mal una fecha en un diario puede hacerte ver todo desde una perspectiva distinta? Ella no lo sabía.

1/0/2005. “Uno del cero…”, pensaba. Algo tonto, sin duda. Pero ella se tomó eso como si la vida le hubiese dedicado un guiño. Imaginó como el tiempo le estaba diciendo que ya no le permitía más prórrogas para cambiar. Que ya llegó la hora de pensar más en ella y disfrutar. Por eso, el primer día del mes cero del año en el que estaba pasando todo.

Para muchos, esto que le ha pasado a ella es una auténtica bobada. Pero a esa chica, esa bobada consiguió que su vida diese un giro de 360º. Y fue muy feliz a partir de entonces.
10/03/2005 08:56 #. Tema: Niños grandes Hay 12 comentarios.

11/03/2005

11 de marzo de 2005

11-M.JPGUn año... Ya ha pasado un año. Recuerdo que ese día me levanté tarde y vi a mi madre sentada en el sofá con la cara desencajada. Al principio no me daba cuenta de lo que estaba pasando.

Al momento, comencé a ver los titulares. "Atentado en Madrid", "ya van más de 50 víctimas mortales", etc etc.

Hoy, un año después de todo aquello, no puedo evitar seguir llorando al recordarlo. 192 víctimas mortales. Pero aparte de esas víctimas, están los heridos y lo familiares. Porque ellos... ¿qué pasa con ellos?

Me tiemblan las manos al intentar escribir algo sobre aquél día. Hubo muchas pérdidas, pero todos ellos siguen estando con nosotros.

Aquél día, todos fuimos madrileños. Aquél día, todos íbamos en esos trenes.

Seguimos recordando a todos los que hemos perdido. Ellos no se han marchado siguen con nosotros.

Hoy quiero aportar mi pequeño homenaje a todas las víctimas y sus familiares.

En momentos así, sobran y faltan las palabras. Es una situación demasiado extraña. Siento no poder escribir algo mejor, o al menos con más concordancia. Pero ya lo he dicho antes, me tiemblan las manos.

Hoy, un año después de lo que pasó, vuestro recuerdo sigue vivo.

BASTA YA.
11/03/2005 10:46 #. Tema: Desde el corazón Hay 14 comentarios.

14/03/2005

Me gusta mirarte...

Me gusta mirarte mientras duermes. Sentir tu respiración en mi cuello. Sentir tu piel rozar la mía.
Me gusta mirarte mientras observas no sé qué. Cuando dejas la mirada fija en un punto, me pierdo en ella y navego por el ancho mar de tus ojos.
Me gusta mirarte cuando sonríes. Tu sonrisa es la luz que ilumina mi camino.
Me gusta mirarte cuando cuentas las estrellas junto a mí. En esos momentos, el firmamento parece tan pequeño si lo comparamos con tu rostro...
Me gusta mirarte cuando me miras. Me siento protegida, arropada.

Y es que me gusta tanto mirarte...
14/03/2005 09:42 #. Tema: Amor Hay 19 comentarios.

16/03/2005

[Volveré]

Lo siento, pero esta semana y en Semana Santa estaré perdida. Necesito unas vacaciones y además, mi novio está aquí hasta que termine Semana Santa.

Pero prometo volver el Domingo de Resurrección :p y también prometo leeros a todos y ponerme al día.

Hoy voy a hacerme un tattoo :) ya os enseñaré cómo queda.

Y respecto a lo del juego, todo va genial :) queda poco para terminar!!!

Un besazo a todos. Espero que os lo paséis muy bien.
16/03/2005 11:03 #. Tema: Varios Hay 25 comentarios.

28/03/2005

[Amigas]

amigass.JPGDiana no era una chica corriente. O por lo menos, no para el resto de las personas.
Le gustaba ir al cine sola, caminar por el parque sola y sentarse en un banco o en el césped a observar cómo jugaban los niños.
Todo el mundo la veía como una persona solitaria. ¡Y tenían razón! No se la puedo quitar. Pero era feliz así.
A menudo cogía algún libro (el que estuviese leyendo en ese momento) y se iba a leerlo a la playa, o a la colina. También le gustaba leer en la plaza del centro, cuando hacía sol, con el murmullo de la gente de fondo.
Diana nunca se aburría. Cuando creía que el aburrimiento iba a llamar a su cabecita, se marchaba de casa. A veces se iba a escuchar música a la calle, mientras caminaba hacia algún lugar que su mente le dictaba. Otras veces se llevaba su cuaderno y dejaba que su imaginación volase. Su principal centro de inspiración era la plaza. Adoraba sentarse en sus bancos de hierro a mirar cómo iban pasando las estaciones con insultante majestuosidad. Esa plaza estaba siempre abarrotada de personas con mil asuntos en la cabeza y que no encontraban tiempo para ellos mismos. Diana, como todo el mundo, tenía sus responsabilidades (que a su corta edad de diecinueve años era estudiar) pero siempre sacaba tiempo para hacer esas pequeñas cosas en solitario que le alegraban la vida. Y su preferida era esa: sentarse en la plaza a mirar a la gente que pasaba y escribir historias fantásticas en las que los protagonistas eran sus vecinos; esos vecinos que tanto la criticaban por estar siempre sola.
Si hubierais visto la habitación de Diana, habríais comprobado que era una fotocopia de su personalidad. Las paredes estaban llenas de fotos, de cuentos suyos que grapaba y los colgaba con una chincheta, de postales, etc. Tenía cientos de carpetas, todas ellas decoradas con fotos. Y es que, aunque aparentemente Diana parecía una chica sin amigos, no era así. Hay que diferenciar entre ser solitaria y estar sola. Ella era solitaria, pero tenía muchos amigos y más conocidos. Y todas esas fotos que empapelaban sus libros, sus paredes, sus carpetas y todas sus cosas eran de esos amigos que nadie veía. Dentro de su armario, guardaba cajas de cartón con infinidad de tonterías: papeles de chucherías con algo escrito, servilletas, billetes de tren, de avión, etc. Eran las cajas de sus recuerdos. Lo guardaba todo ahí. Solía decir que le aterraba pensar que podía llegar un día en el que dejara de recordar, en el que todos sus buenos momentos se le borraran de la mente. Y por alguna extraña razón, lo guardaba todo en cajas para verlo constantemente y ejercitar así su memoria.
Las ordenaba de formas diferentes: había cajas de viajes que había hecho ella, cajas de veranos y de inviernos, cajas de ferias y diferentes fiestas y cajas de personas. Las cajas de personas eran pocas. Sólo había tres tipos de estas cajas, puesto que tres eran las personas más importantes de su vida: su abuela, su madre y su amiga Almudena.
Su abuela había muerto hacía ya dos años, y cada día que pasaba ojeaba la caja dedicada a ella para ver las fotos y las diferentes cosas que había guardado a lo largo del tiempo. La caja de su madre aún no se había cerrado pues estaba con ella a cada paso que daba.
Almudena y Diana se conocían desde que eran bebés. Sus madres las paseaban juntas por el parque cuando tenían unos cinco meses. Habían ido a la guardería, al colegio y al instituto juntas. También habían estado en el mismo grupo de amigos siempre y nunca se habían peleado. Eran completamente diferentes, pero cuando estaban juntas, se complementaban a la perfección.
La caja de Almudena estaba ya llena. No se podía meter nada más. Tal vez, por eso el destino quiso que se separaran: porque en esa caja no cabían más recuerdos. Diana y Almudena se dejaban mensajes en los espejos y en los cristales de las ventanas, de forma que sólo lo pudieran leer ellas cuando fueran a la ducha o cuando echaran el aliento a la ventana. Eran mensajes cortos, pero que alegraban el alma: “siempre estaré contigo”, “si te tiras, me tiro”, “gracias por ser mi amiga”, “te quiero”, y así cientos.
Era la forma de expresar lo mucho que se querían pues a ambas les resultaba bastante complicado exteriorizar sus sentimientos. Las dos habían estado siempre apoyándose. Habían estado juntas tanto en lo bueno como en lo malo. Si la amistad existe, sin duda alguna se dio en Diana y Almudena.
Un día, Diana fue en busca de Almudena pero no estaba. No había nadie en casa. No cogían el teléfono y el móvil estaba desconectado. No sabía qué había pasado. De repente parecía que la tierra se la hubiera tragado. Almudena le dio una copia de la llave de su casa a Diana en secreto, así que no dudó en entrar para comprobar qué pasaba. Cuando entró fue corriendo al baño y abrió el grifo del agua caliente. En efecto, había un mensaje. “Lo siento Diana. Mis padres se han peleado y los dos se han ido de casa. Me he tenido que ir con mi madre. Me hubiera gustado despedirme. Volveré a por ti, pequeña. Siempre juntas. Te quiero”.
Pese a la tristeza que suponía el mensaje, Diana tenía en su corazón un pequeño resplandor de felicidad puesto que Almudena le dijo que volvería a por ella y sabía perfectamente que no mentía.

Ahora, cuando Diana tiene tiempo libre, se sienta al lado del teléfono esperando una llamada de Almudena o se tumba en cualquier jardín, para observar las nubes, con la esperanza de que haya dejado en ellas algún mensaje.
Diana sigue esperando a que Almudena regrese a por ella, y aunque aún no lo haya hecho, estoy segura de que lo hará más adelante. La amistad verdadera nunca muere.

Cabalgamos juntas. Morimos juntas. Rebeldes para siempre.

Dedicado a Ingrid, por la amistad que tuvimos un día.

***************************************************

He vuelto!
28/03/2005 09:10 #. Tema: Desde el corazón Hay 14 comentarios.

30/03/2005

[Te encontré]

te encontre.JPGCon trece años la vio por primera vez. Fue en el pueblo donde veraneaban sus padres. A Ángel nunca le había gustado ese sitio hasta que conoció a Sofía. Ella estaba en las rocas de la playa del Arenal, sentada, dejando que las olas mojaran suavemente sus pies. Llevaba un pantalón corto y la parte de arriba del bikini rojo que tanto le gustaba. Ángel estaba con sus amigos haciendo carreras, como siempre. Cuando la vio, se paró en seco y en silencio la observó. Su pelo negro se movía al son que marcaba el viento aquella tarde.
Sofía se giró. Tenía la sensación que la observaban; no se equivocaba. Miró fijamente a Ángel y con una sonrisa coqueta volvió a mirar hacia la inmensidad del mar. Desde ese día, Ángel no fue el mismo.
Días más tarde, descubrió dónde vivía Sofía, su nombre y su lugar de procedencia. También supo que era un año mayor que él.
Un día, se atrevió a hablarle.

-Ho… Hola. –dijo Ángel nerviosamente.
-Hola. –Respondió Sofía extrañada.
-¿Qué tal estás? Ya veo que tú también veraneas aquí.
-Sí, pero esto es un rollo. No hay nadie para salir y el centro está a más de una hora andando y mis padres no me dejan ir.
-Pues, ¿por qué no te vienes conmigo y con mis amigos? Nosotros vamos por la mañana a la piscina del “Pinta” y por la tarde a la playa. Por la noche nos bajamos un rato al parque que está allí enfrente. –Ángel le señaló con el dedo el parque al que se refería.
-Perfecto.

La conversación se cerró con la sonrisa de Sofía. A partir de ahí, se hicieron muy amigos. Pasaban el día entero juntos. Jugaban, corrían, se reían e incluso de vez en cuando se peleaban. Ese resultó ser el mejor verano para ambos.
A ese verano se le sumaron otros muchos. Ángel se enamoró desde el primer momento en que la vio, en las rocas del Arenal mojándose los pies en el mar. Pero como suele pasar, Sofía al principio sólo lo veía como un buen amigo de verano. Pero sólo al principio.
El verano del 97 fue muy especial para Ángel. Cuando llegó a ese pequeño pueblo para pasar julio y agosto como cada año, ya estaba allí Sofía. Cuando lo vio llegar, se fue corriendo hacia él para darle un tremendo abrazo.

-Te he echado mucho de menos este año, tontorrón –Le susurró Sofía al oído.
-Yo a ti también, boba. –Le contestó Ángel con una sonrisa que desprendía una gran ternura.

El verano transcurrió con total normalidad, como siempre. El diecinueve de julio, se quedaron a solas Ángel y Sofía. Fueron al lugar donde se vieron por primera vez.

-Hace ya tres años que te conozco, petardo. Y aún no has sido capaz de darme un beso pese a que te estás muriendo por hacerlo. –Dijo Sofía riéndose.

Ángel se quedó sorprendido con lo que acababa de escuchar. Tragó saliva y contestó.

-Ya sabes que mi principal cualidad es ser un tontorrón… Pero tienes razón. Me muero por besarte.

Ambos sonrieron y se besaron dulcemente hasta altas horas de la noche. Continuaron el resto de las vacaciones como si fueran novios. Se cogían de la mano por la calle, se daban de vez en cuando besos, se abrazaban y hasta se atrevieron a pronunciar las palabras mágicas: “Te quiero”.
Al año siguiente, Ángel esperaba con gran ilusión poder verla como siempre. Pero ese verano, Sofía no apareció. Ángel no se lo explicaba. Trató de llamarla a casa, le mandó cartas, y no había ninguna respuesta por parte de Sofía. Esperó al año siguiente. Pero tampoco apareció. Parecía que se la hubiera tragado la tierra. Ángel se sumergió en una profunda tristeza y obsesión.
Recordaba a la perfección los ojos de Sofía, la forma de sus labios, sus facciones, su pelo, etc. ¡E iba buscando todos esos rasgos de Sofía por la calle! Probó algunos labios con la misma forma que los de Sofía. Contempló durante largas horas los ojos de Sofía en otra persona. Pero por más que lo imploraba, ella no aparecía.

Un día, cansado de buscar esos rasgos, fue a una tienda de fotos para comprar una cámara y así poder fotografiar a todas esas personas que se encontrase en su camino con los mismos labios, los mismos ojos y los mismos rasgos que Sofía. Así nunca la podría olvidar por más que lo intentase. Delante de él había un par de personas. El señor que estaba siendo atendido ya había terminado y se marchaba ya.
Le tocaba a una chica.

-Buenos días. ¿Me da un carrete de treinta y seis fotos?
-Sí, un momento.

Ángel se estremeció. Era su voz. Esa voz que no paraba de sonar en su cabeza desde el día que le dijo "hola".

-Sofía...

Ella se giró. Sus miradas volvieron a encontrarse. Volvieron a sentir esas mariposas en el estómago como cuando eran niños. Los recuerdos pasaron por su mente como si de una película tratase. Después de tanto tiempo, volvieron a experimentar la emoción y la felicidad.
Ángel sonrió.

-Por fin te encontré.
30/03/2005 11:10 #. Tema: Amor Hay 11 comentarios.

31/03/2005

[Cuando sea mayor quiero ser como tú]

madre e hija.JPGLlegaste a mi vida sin avisar. Creí que se me caía el mundo encima cuando me enteré. No te puedes imaginar la de veces que he llorado por tu llegada. Y para colmo, todo era malo. Mi barriga comenzó a hacerse más grande. Las náuseas, los vómitos y los tremendos dolores de cabeza me acompañaban a cada paso.

Empecé a notar cómo había una vida nueva dentro de mí. Y es por esto que volví a sonreír. Pero esta vez con más ganas y más fuerzas. Volví a tener una ilusión. Recuerdo que me encantaba pasear por delante de los escaparates de las tiendas de bebés. Me encaprichaba de todos los conjuntos que veía.

¡Tuve antojo de fresas! De ahí que tengas una mancha color canela con forma de fresa en el tobillo. Podría pasar horas contando anécdotas de mi embarazo.

Un par de semanas antes de traerte al mundo, el miedo se apoderó de mí. No paraba de pensar en cuánto me iba a doler o en si tú vendrías bien. También se me venía a la mente cómo te iba a educar, si sería una buena madre, si lograría no mimarte demasiado, etc. Cuántos interrogantes se me acumulaban en la cabeza…

Cuando quise darme cuenta, ya te tenía entre mis brazos. Esa sensación de emoción, de amor, de alegría, es indescriptible. Me sentí la mujer más rica del mundo cuando te vi. Y es que tenía un tesoro; el tesoro más hermoso que jamás había visto. Me daba reparo tocarte demasiado porque te sentía tan frágil que temía hacerte daño. Tus manos tan pequeñitas, tus ojitos y tus piernas “rechonchas”. No podía dejar de mirarte. El día se me hacía pequeño. Necesitaba más horas para recrearme en ti. Todos mis miedos se esfumaron cuando por fin te tuve junto a mi pecho.

Después de esa maravillosa sensación, vinieron millones más. Verte crecer, cuidarte, protegerte, hacerte feliz, se convirtieron en mis prioridades. Es increíble cómo cambia tu vida de la noche a la mañana. Lo que antes era lo más importante, ahora es una memez. Todas esas cosas que para la mayoría de las madres es un fastidio, para mí eran el paraíso. La hora de la comida, la hora de la ducha, la hora de los juegos, los cambios de pañales, las noches en vela…

Te convertiste en el motor de mi vida, en mis alas, en el viento que las mueve. Eres mi pequeño ángel, mi pequeña princesa, mi más preciado tesoro. Tienes sólo cinco años, pero no te imaginas todo lo que aprendo contigo. Te tengo que agradecer tantas cosas… Gracias por tu sonrisa, por hacerme sonreír, por lograr que le quite importancia a los problemas, por endulzar mi vida, por lograr que vuelva a ser una niña, por tus juegos locos, por todas esas cosquillas que tienes y que disfruto tanto haciéndotelas… En fin, gracias por haber bajado del cielo y entrar en mi vida.

Los mayores deberíamos dejar de ser tan adultos y aparcar todas esas discusiones tontas que tenemos. Deberíamos pasar más tiempo con los niños, escucharos más y por supuesto, jugar con vosotros. De esta forma, todos recordaríamos que una vez fuimos niños y el mundo se presentaba a nuestros pies como una maravilla y no como lo vemos ahora. Los niños deberían enseñar y los mayores aprender. Y tú, mi cielo, eres una niña. Eres mi niña. Y espero que lo sigas siendo siempre, que Peter Pan nunca te suelte de la mano.

¿Sabes? Cuando sea mayor, quiero ser como tú, mi niña.

Te quiere: Tu madre.

***************************************

(Esta historia no se refiere a mí. Que tengo 18 años y aún no he tenido hijos jaja)
31/03/2005 09:09 #. Tema: Historias Hay 4 comentarios.


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]